30.3.15

Sin Luz

Para despertarse con el frio de la oscuridad y volver a sentir los viejos miedos.
Para encojerse por el dolor del pecho que amenaza con colapsar.
Para acurrucarse en un rincón y cerrar los ojos a otra oscuridad.
Para ya no reconocerse en el espejo.
Para tropezarse con las sombras.
Para desaparecer las lágrimas.
Para eso solo basta el instante en que el sol se esconde y lentamente... nos quedamos sin luz.