21.5.16

El chico momia



Con la piel hueca y vacía y si un gramo de grasa el niño momia yacíasilencioso en su carcaza."Deje, doctor, sus prebendas y diga por qué en un día se volvió nuestra alegría un amasijo de vendas" El doctor dió su opinión: "La desventura de su hijo tiene por nombre -les dijo-"maldición del faraón."Esa noche, en pura lógica,dicutieron el asunto: "Es nuestro niño trasunto de una excursión arqueológica." Buscaron una razón más complicada y científica, pero al fin ganó la mística: "Es una reencarnación." Dos veces logró jugar con los niños del lugar... Al juego del sacrificio arcaico de las doncellas.Mas huyeron todas ellas reprochándole ese vicio. Solitario y rechazado el chico momia lloró y luego se dirigió a la alacena, encantado. Las vendas se arremangó y secándose las cuencasde los ojos se sirvió en un bol de figuritas dos plátanos de unas pencas y hojas de tanino fritas. Un día en que se encontróperdido en una honda niebla entre su espesa tiniebla un perro momia se halló. Para esta mascota fiera en regalos no fue exiguo: le construyó una perrera al estilo egipcio antiguo. Una tarde en que llevó a su mascota a pasear, de lejos pudo notaralgo que le sorprendió: En el parque no había un alma, excepto por una ardilla y el grupo de una chiquilla que desgarraba la calma. Su cumpleaños celebraban al estilo mexicano cuando un muchacho entrevió en el prado más cercano algo que le pareciójusto aquello que buscaban. "¡Una piñata! -gritó-. ¡Y de las meras genuinas! seguro alguien la llenó de dulces y golocinas"Le dieron con tabla gruesa hasta ver que el craneo abierto no tenía ni una sorpresa. El chico momia había muerto. De entre todos los andrajos que en el césped esparcieron sólo vieron que salieron dos o tres escarabajos
-Tim Burton-