Pediste el deseo entre las sabanasinútil callar las voces, inútil el llanto silencioso
otra vez es de noche y la cama se hunde de vacío.
Te duele la remera vieja en la carne
-"¿donde están mis cosas?"
-"¿donde está la comida?"
Se va.
Y vuelve.
Siempre fue muy sensible al frio de la calle
y vos sabes que la puerta se abre,
que hay que destruir la cerradura.
Te digo amiga; hay que partirse de dolor atrás de la puerta,
putearlo, putearte
y decirle adiós.
Y sonreír.
-Joaquín Sabina-
Ese amor que tanto se busca a veces está
muy cerca
y muchas veces no te pertenece…
Alina acababa de cumplir 21 años, para
su vida llena de tropiezos era todo un logro. El domingo era su peor día, se
quedaba recostada en la cama en un semisueño abrazada a la almohada intentando
adueñarse del olor que él había dejado impregnado en la almohada. Era ya casi
medio día cuando se decidía a dejar la cama, intentaba sobrellevar el vacío que
él le dejaba al irse, lo intentaba pero por la noche al dormirse se sentía cada
vez más sola.
Y entonces volvía a la rutina de
intentar mantener unidos los pocos pedazos que quedaban de su vida, ya no había amigos, ni universidad,
tampoco familia… solo intentar tener algo en la mesa y él.
Y se preguntaba hasta cuando lo tendría…
Se preguntaba así algún día lo tuvo,
ella no era quien compartía la cama con el todos los días, no era ella con
quien iba de la mano por las calles, no se sentaban a ver atardeceres ni compartían
tristezas. Él la amaba, ella lo sabía muy bien, pero con un amor que el halo
rutinario de la gente vencía fácilmente.
Él quería retenerla a su lado… aunque él
no podía estar a su lado.
Fue un jueves que los vio de la mano
caminando en la otra calle, los saludó
de lejos con una media sonrisa y siguió cambiando, llego a su casa, hizo su
maleta y su corazón lleno de aire se
desplomo.
Él nunca volvió a encontrarla y ella
nunca pudo olvidarlo.
Amar duele.
Es como entregarse a ser desollado y saber que en cualquier momento la otra
persona podría irse llevándose tu piel.