22.8.11


El reflejo era idéntico al que me devolvía la ventana de mi habitación esas noches de luna llena, solo que mi habitación nunca volvería a ser mi habitación y el reflejo que ahora tenía frente mío no era el de mi ventana sino el del cristal de una licorería que acaba de cerrar. El rostro era el mismo, o eso parecía, no podía recordar cómo me sentía cuando miraba el reflejo de mi ventana solo podía suponer que me mire en la ventana con muchos estados diferentes de ánimo; tampoco al mirar ahora este reflejo podía descifrar como me sentía. Supuse que pronto debería tomar un taxi pero ¿a dónde iría?

Pase toda la tarde deambulando, tengo la sensación de que llevo años deambulando, no había bebido y no podía decir si eso era bueno o malo. Tampoco sabía qué hora era… tarde seguramente.

Mire el cielo y no había ninguna estrella ni luna solo atisbos de niebla, suspire, todo cambia…

Seguí caminando en dirección a la autopista, dejando atrás las luces perezosas de la licorería, no sabia… solo caminaba.