20.1.11

Ella me Habló


Ella me habló. No en el sentido violento, aunque la verdad había pensado tanto en este encuentro que cada interjección o la mínima exclamación me sonaba como la peor de las groserías.
Idealizar, siempre había relacionado esa palabra a los sueños y deseos por más agradables. Pero cuando la realidad me golpeo y deje de perderme en ensoñaciones creo que comencé a aplicar esa palabra en otro contexto, la idealice como un ser humano que a mi parecer no valdría la pena en lo absoluto, incluso había idealizado su voy y sus maneras de conducirse, por eso me parecía subreal estar ahí hablado con ella.
Supongo que no puedo saber lo ella pensaba de mi o si siquiera pensó en mí, pero si así fue estoy segura de que sus idealizaciones también estaban lejos de la realidad. Ni siquiera la escuche, solo espera el momento en que se callara para soltar mi parte que tanto había practicado, una sonrisa de no te preocupes, dos que tres frases (si me alargo de seguro hubiera terminado enredando las palabras y la situación). Estoy segura que después de meses de miradas cargadas de aberración e indirectas malvadas ella debió esperar un encuentro un poquito más intenso.
Cuando ella apareció jure que no dejaría que esto se convierta en el teatro ese de “triangulo amoroso” pero en mi caso debería dejar de planear y esperar cosas porque precisamente eso paso. A su favor (o contra???) diré que tampoco esperaba su confortamiento, de hecho todo supero la ficción. Cuando acabe de escribir esto tendré un largo correo tuyo pidiéndome que quite esto que ella no tiene nada que ver y que yo ya debería superarte. Bueno si eso pasa significa que esto se ha vuelto un circulo interminable porque de mi parte me he encargado de desaparecer por completo de tu vida y eso ha sido difícil, porque tanto tu como ella han aparecido con mucha insistencia, si alguien no me cuenta que te ha visto resulta que ella es amiga de alguno de mis amigos o tu de pronto apareces en lugares que nunca habías frecuentado, en fin.
Mejor supéralo tú y acostúmbrate al hecho de que necesito de las palabras impregnadas en papel para poner mis ideas en claro, para dejar de divagar y para evitar situaciones más extrañas.
No la busque yo, fue ella. Y no sé cómo me encontró. De ahora en adelante dejare de huirles porque creo que ya estoy muy lejos.