23.12.10

Mi sueño


Eras un sueño en mi realidad…
Dieron las 6, pero en el campamento nadie se entero, reinaba un silencio algo inquietante, de vez en cuando roto por los murmullos de las mujeres que cuidaban a los enfermos; todos teníamos en claro que apenas y sobreviran dos o tres y nos preguntábamos cuales serían.
Pero estábamos acostumbrados a ello, a lo que yo no podía acostumbrarme era a vivir sin ella. Ya habían pasado 2 años de la última vez que la vi y trataba de no pensar en su presente y me limitaba a recordar nuestro pasado juntos.
Me encerré en la tienda, sería una batalla larga acompañada de un duro invierno. Esta vez tal vez podría ser mi última vez.
Saque un fajo de papeles y algo de tinta, comencé a escribir, pero no sabía que escribir. Le había escrito todo lo que podía, había dado miles de explicaciones, había contado mi vida diaria que resultaba muy penosa para ella, así que lo deje.
Ya no me quedaba nada que decir, pero esta podría ser mi última oportunidad de decirle algo. Empecé a garabatear unas líneas cuando la alarma cortó el silencio reinante. Los demás salían a tropel y yo me apresure a anotar una dirección en el sobre. Mire el resto de cartas que no había tenido valor de enviar. Estuve a punto de tomarlas también, pero me arrepentí y la carta que acaba de escribir fue la única que deje para que la enviasen cuando salga el correo.
Me reuní con los demás y horas después caía muerto en batalla. Jamás sabría si ella abriría la carta y jamás podría ver su expresión si al leer la única palabra ahí escrita:
…perdóname…