24.4.10

Momentos Lucidos

Esa mañana comprendí que todos los días son iguales, al menos para la mayoría de nosotros tiene que ser así… nos quejamos de la rutina, pero ¿Qué haríamos sin ella?... si el ayer no fuese igual que el hoy y el mismo que el mañana, ¿Qué haríamos?

Sí, lo comprendí esa madrugada. Después de 5 años de una rutina, algo se había desintegrado. Aún me ardían los ojos de tanto llorar la noche anterior, pero aún así se habían abierto solos tras 2 horas de sueño debido a esa explosión mental en mi cabeza, debido a esa mezcla de emociones, reclamos, arrepentimientos, recuerdos, locuras, revelaciones, respuestas, preguntas; debido a esa diarrea mental… eso era, una diarrea mental, no había mejor analogía.

Había pasado horas preguntándome y tratando de averiguar ¿Quién murió primero? ¿Quién pudo ver al otro agonizando? Y solo en aquel segundo de lucidez comprendí como tantas otras cosas que no importaba, no importaba quien murió primero porque en realidad todos morimos solos como si nos acostáramos largamente a masturbarnos…

Morir, como si fuese fácil… morir no es la palabra.

VOLVER. Volver a fingir que somos los mismos, mientras mi cabeza se llena de pensamientos acerca de ti: ¿soñaras conmigo? ¿Pensaras en mí? ¿Quieres verme? ¿Qué haces? ¿Dónde estas? ¿Con quien? ¿Por qué?; mientras mis actitudes gritan tu nombre: mirar mil veces el celular esperando tu llamada, tus mensajes… marcar tu numero sin atreverme a llamarte, querer tirar tus cosas sin hacerlo, huir de ti todo el tiempo cuando en realidad te busco y solo deseo encontrarte.

Como quisiera que este momento de lucidez durara, pero no… no durara… me levantare y fingiré al igual que tu que nada paso… que todo sigue igual.

Que simplemente la rutina se deshizo.

Cuando la deshicimos solamente para volver a rehacerla… rehacer algo diferente pero igual.